Estoicismo – Ps. Diego Durán https://diegoduranblog.wpcomstaging.com Psicólogo Clínico Bilingüe. Licenciado en Psicología/Master en Psicoterapia. Tue, 02 Mar 2021 23:42:17 +0000 es hourly 1 https://diegoduranblog.wpcomstaging.com/wp-content/uploads/2021/01/cropped-icono-1-150x150.png?crop=1 Estoicismo – Ps. Diego Durán https://diegoduranblog.wpcomstaging.com 32 32 117911546 Mantenerse Estoico (Parte VII) https://diegoduranblog.wpcomstaging.com/2020/09/29/mantenerse-estoico-parte-vii/ https://diegoduranblog.wpcomstaging.com/2020/09/29/mantenerse-estoico-parte-vii/#comments Tue, 29 Sep 2020 04:15:56 +0000 http://diegoduranblog.wpcomstaging.com/?p=2401 Este post es acerca de tres ejercicios que utilizaba el gran Emperador-Filósofo Marco Aurelio. En Meditaciones se establece la importancia de escribir para organizar el pensamiento, adelantarnos cada mañana a las posibles dificultades que puedan surgir en el día y se plantea su filosofía para lidiar con la crítica externa.

Escritura terapéutica

Meditaciones fue escrito entre el año 170 y 180 y está conformado por una serie de reflexiones estructuradas en doce libros. El genero literario es único, no es un ensayo filosófico (su autor era el único destinatario y no responde a una temática concreta) ni tampoco es un diario (no escribe fechas ni cuenta incidentes concretos, así que tampoco tiene valor histórico). Se trata de reflexiones personales de el último de los cinco buenos emperadores que tenía como propósito organizar su pensamiento centrándose en aquellas virtudes que creía fundamentales para su vida.

El sentido terapéutico de escribir ha sido bastante estudiado. Una investigación en Nueva Zelanda, por ejemplo, ha demostrado que escribir sobre algún evento traumático ayuda a reducir el daño emocional al organizar los acontecimientos de forma cronológica y resulta efectivo para reducir los efectos del trauma. El Dr. James Pennebaker —que es considerado el pionero de la terapia narrativa— sostiene que clasificar las emociones escribiendo ayuda a circunscribir el problema e incluso mejora el sistema inmunológico y nuestro estado de ánimo. Sin embargo, la escritura debe utilizarse de forma medida para que tenga un propósito terapéutico. Escribir en todo momento, por ejemplo, no es en absoluto recomendable porque fomenta la rumiación y un estado de autoconsciencia constante. La recomendación de Pennebaker es escribir tres o cuatro días entre quince y veinte minutos. Si esto no funciona, siguiere, «deja de hacerlo. Sal a correr. Comienza terapia. Ve a un bar o a la iglesia».

 

Cada uno encuentra una motivación para escribir diferente, que puede ir desde poner por escrito eventos traumáticos que no han podido ser puestos en palabras hasta el momento, reflexiones personales destinadas a la superación personal, incentivar la imaginación con relatos fantásticos, hacer un seguimiento de los sueños, escribir a un destinatario aquello que sentimos (lo lea o no a posteriori), organizar ideas respecto a un determinado asunto o incluso una autobiografía completa.

Versión de Meditaciones escrita en griego antiguo

Como psicoterapeuta integro estas técnica en las consultas bajo el siguiente formato (adjunto los PDF para que puedan hacer este ejercicio si les interesa la propuesta).

  1. Como tengo claro que escribir una Autobiografía de la nada puede resultar tedioso y es complicado saber por dónde empezar. Planteo a mis pacientes que dividan su historia vital en seis grandes épocas o etapas y escriban dentro de cada una entre cuatro y seis experiencias que marcaron esto períodos. Cada uno puede elegir si escribir un texto esquemático o un verdadero libro de dimensiones enciclopédicas.
  2. Es importante hacerse consciente de cuáles son nuestros objetivos a nivel personal, familiar y laboral, así como también las dificultades para alcanzar estos objetivos. Por este motivo, propongo que escriban un Plan de Futuro en base a varias preguntas orientadoras.

La idea es que cada uno escriba libremente, pero me interesa darle a mis pacientes una estructura y algunas preguntas para facilitar este proceso y reduciendo así la aparición del síndrome de la página en blanco. Es curioso cómo mediante esta técnica me pude enterar de acontecimientos cruciales de pacientes que conozco desde hace años, que incluso ellos mismos le habían restado importancia (!).

Visualización negativa

Al despuntar la aurora, hazte estas consideraciones previas: me encontraré con un indiscreto, un ingrato, un insolente, un mentiroso, un envidioso, un insociable.

Meditaciones – Libro II

La anticipación de las desgracias o praemeditatio malorum es una técnica estoica que consiste en anticipar todo lo que puede llegar a salir mal. Esta técnica, opuesta al Don’t you worry ‘bout a thing de Bob Marley, tiene dos grandes beneficios.

El primero, ser conscientes y agradecidos del valor transitorio de lo que actualmente tenemos.

No imagines las cosas ausentes como ya presentes; antes bien, selecciona entre las presentes las más favorables. y, a la vista de esto, recuerda cómo las buscarías, si no estuvieran presentes.

Meditaciones – Libro VII

Marco Aurelio incluso retoma las palabras de Epicteto para recordarse a sí mismo que incluso sus hijos también son mortales.

Al besar a tu hijo, decía Epicteto, debes decirte: «Mañana tal vez muera.» «Eso es mal presagio.» «Ningún mal presagio, contestó, sino la constatación de un hecho natural, o también es mal presagio haber segado las espigas.»

Meditaciones – Libro XI

Este parafraseo a Epicteto no es casual, Marco Aurelio tuvo trece hijos y varios de ellos murieron siendo niños. A lo que nosotros (postmodernos) respecta, la situación sigue siendo, diecinueve siglos más tarde, exactamente la misma: no hay mucho que podamos hacer para evitar que accidentes, vejez, enfermedades, guerras o cambios sociales nos arrebaten lo más queremos. Ocurre que nuestros amigos, hijos, padres, pareja no son nuestros, sino son personas que tuvimos (o tenemos) la suerte de haber llegado a conocer. Conviene, por tanto, ser agradecidos y conscientes del valor particular y transitorio de cada vínculo (este punto lo deja claro el Emperador Filósofo al dedicar íntegramente el Libro I de Meditaciones para agradecer a sus mentores).

Escena de Gladiador. Marco Aurelio (Richard Harris) siendo asesinado por su hijo Comodo (Joaquin Phoenix).

El segundo, como ocurre en el ajedrez (retomando la metáfora de Schopi), generalmente gana quién logra anticipar más movimientos. Si tenemos una entrevista de trabajo, es útil imaginar qué preguntas nos podrían poner en aprietos, preparar posibles respuestas e incluso ensayar el lenguaje corporal. Lo mismo si nos vamos a encontrar con un interés romántico, con alguien que logra sacarnos de nuestras casillas, si vamos a negociar un acenso, dar una mala noticia o plantear algo que no ha molestado. Para un estoico, lo más útil es imaginar el peor escenario y pensar distintas alternativas o argumentos para lidiar con posibles situaciones desastrosas. Ponerlo por escrito sirve, pero si logramos personificar la situación mediante un rol playing, todavía mejor. En algunos casos, esta técnica puede ser contraproducente (cuando el grado de ansiedad es apenas soportable), pero en la mayoría de situaciones, adelantarse a un escenario desagradable ayuda a mejorar el desempeño y reducir la ansiedad.

Imagino (en el peor de los casos) que el lector insidioso debe estar pensando «qué deprimente vivir así, imaginando lo peor», «suena masoquista»… La clave está en entender que la visualización negativa es un ejercicio de imaginación (que han retomado los psicólogos cognitivos) que se ejecuta en un marco de tiempo breve con un propósito constructivo. El problema de «pensar en positivo» o «la ley de atracción» es que son, para mi gusto, filosofías de vida negadoras que no ayudan a enfrentar los problemas y por tanto no facilitan el desarrollo posterior. O, como decía Epicteto:

La mala fortuna golpea más duro a quienes sólo esperan buena fortuna

Epicteto

Marco Aurelio en Meditaciones nos deja una frase digna de ser tatuada en un brazo: «lo que impide la acción anticipa la acción. Lo que se impone en el camino se convierte en el camino», o, en caso que no tengas tan hipertrofiados tus bíceps, puedes escribir con pintura indeleble la frase resumida en cinco palabras: «el obstáculo es el camino». La forma de aprender y superar los problemas (incluso si están solo en nuestra imaginación) no es negarlos, sino atravesarlos. En pocas palabras: si los obstáculos no te matan, te ponen a prueba, te orientan y te hacen crecer.

Enfrentar los insultos como un emperador romano

Siempre que otro te vitupere, odie, o profieran palabras semejantes, penetra en sus pobres almas, adéntrate en ellas y observa qué clase de gente son. Verás que no debes
angustiarte por lo que esos piensen de ti. Sin embargo, hay que ser benevolente con ellos, porque son, por naturaleza, tus amigos.

Meditaciones – Libro IX

Marco Aurelio cuando presenciaba alguna infamia, recordaba que nada de lo humano le es ajeno. En esencia todos queremos ser queridos, hemos montado en cólera, hecho el ridículo y manipulado. No deberíamos temer a los otros, ser hipócritas y horrorizarnos por esto. Para este emperador la debilidad es humana, pero contraria a la finalidad de las cosas. Hemos nacido para volar más alto, colaborar y el aporte de cada uno es fundamental porque contribuye al bien común. No hay enemigos, solo gente extraviada:

Todo eso les acontece por ignorancia de los bienes y de los males. Pero yo, que he observado que la naturaleza del bien es lo bello, y que la del mal es lo vergonzoso, y que la naturaleza del pecador mismo es pariente de la mía, porque participa, no de la misma sangre o de la misma semilla, sino de la inteligencia y de una porción de la divinidad, no puedo recibir daño de ninguno de ellos, pues ninguno me cubrirá de vergüenza; ni puedo enfadarme con mi pariente ni odiarle. Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza.

Meditaciones – Libro II

Entiendo que lo que se propone Marco Aurelio es empatizar con quién lo ofende y reencausar sus esfuerzos al bien común. Nadie medianamente feliz pierde el tiempo criticando al vecino porque hizo tal o cual, sino por el contrario, sigue su propio camino, que en definitiva aporta al conjunto. Si pudiéramos tener en cuenta esto cuando nos sentimos ofendidos se ganaría bastante. Marco Aurelio tuvo la lucidez de proponerse a sí mismo invertir la posición de víctima o espectador pasivo lo antes posible porque sabía que va en contra de la naturaleza de las cosas. En suma: El Emperador Filósofo supo ver con claridad meridiana qué papel representaba en el mundo y tenía especial cuidado en no caer en provocaciones de aquellos que pierden el tiempo porque todavía no lo saben.

Al contrario de lo que generalmente se cree, el estoicismo no nos hace indiferentes a los problemas humanos, más bien lo opuesto, nos despabila y enseña a ser compasivos con nosotros mismos y los demás sin dejarnos caer en placeres-relacionales-masoquistas y demás orgías de autodesprecio.


A continuación adjunto Meditaciones en Youtube, en formato PDF y MP3. Recomiendo empezar por el Libro II (minuto 23:52), porque creo que se hace tedioso empezar por el Libro I (23 minutos de agradecimientos). Para aquellos que se agobien ante la idea de escuchar 6:30 horas de audiolibro, adjunto el Libro II para que puedan escuchar exclusivamente esa parte (que dura solo 21 minutos) y ven si quieren seguir con el resto.

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Mantenerse Estoico (Parte VI) https://diegoduranblog.wpcomstaging.com/2020/09/23/mantenerse-estoico-parte-vi/ https://diegoduranblog.wpcomstaging.com/2020/09/23/mantenerse-estoico-parte-vi/#comments Wed, 23 Sep 2020 10:50:47 +0000 http://diegoduranblog.wpcomstaging.com/?p=2303 Eudemología o El Arte de Ser Feliz, explicado en cincuenta reglas para la vida de Arthur Schopenhauer (1788-1869) es un compilado de manuscritos de filosofía práctica. Este clásico de bolsillo podría ser definido como un libro de auto-ayuda para pesimistas y, para mi gusto, retoma los puntos medulares de los filósofos de la estoa que hemos visto desde su perspectiva oscura, MUY oscura. De todas formas, por favor, no me malinterpreten, no quiero decir con esto que Schopenhauer viera el vaso medio vacío, no, en absoluto, veía más bien el ataúd medio lleno (que es distinto).

Como sea, dejo aquí abajo una selección de los veinte MEMES que me parecieron los más divertidos sobre Schopenhauer. Espero sirva para matizar tanta amargura (reconozco que el de Lou Salomé me generó una carcajada frankzappiana):

La pregunta es evidente, ¿qué puede aportar un pesimista de este calibre al tema de la felicidad? Resulta que mucho.

Lo interesante de este libro es que nos muestra que la felicidad es una ilusión y que el principal motivo de sufrimiento está, paradójicamente, en nuestra búsqueda obsesiva, voraz e incesante por alcanzarla.

El medio más seguro para no volverse infeliz es no desear llegar a ser muy feliz, es decir, poner las exigencias de placer, posesiones, rango, honores etc. a un nivel muy moderado; porque precisamente la aspiración a la felicidad y la lucha por ella atraen los grandes infortunios.

Regla número 37 (pág. 71)

En todo caso, podemos aspirar a un presente tranquilo, indoloro y soportable.

Hay mucho para comentar sobre este audio/libro respecto al fatalismo, la dinámica humoral de naturaleza bipolar, la mesura como estrategia vital… pero lo que más me interesa de este texto es que Schopi nos plantea un antídoto a la dictadura de la felicidad empresarial, liquida, maníaca, enlatada y con rápida fecha de expiración. Visto así, no resulta sorprendente el resurgimiento en las redes en los últimos años de este calvo-cascarrabias más alemán que las salchichas bratwurst, el bretzel, Beethoven y el Oktoberfest.

Porque, siendo realistas, y como canta Drexler en Amar la trama (por lejos su mejor disco), «la vida puede que no se ponga mucho mejor que esto».

Todos a sus puestos, Amar la Trama, Jorge Drexler (2010).

El Arte de la felicidad puede leerse infinidad de veces porque tiene una prosa accesible la mayor parte del tiempo, y también nos da la posibilidad de rompernos la cabeza con conceptos metafísicos como ocurre con la regla número 39 cuando refuta a Kant explicando: «Posible es aquello que puede suceder, pero lo que puede suceder sucede con seguridad, pues de no ser así, no puede suceder» (este apartado le puede interesar a la gente que vio las tres temporadas de Dark y hace de cuenta que la entendió).

Schopenhauer nos plantea que la vida es sufrimiento y es necesario apaciguar esta angustia con placeres moderados. Por este motivo, una de las preguntas que frecuentemente les hago a mis pacientes es, ¿qué es lo mínimo que necesitas para estar bien? Para algunos es caminar una hora por día, para otros ver amigos una vez por semana, hacer ejercicio tres veces a la semana, destinar treinta minutos al día para estar solos, cada cual tiene sus mínimos. Nuestra estabilidad psicológica generalmente depende de mantener ciertos hábitos sencillos, pero para eso, es importante identificarlos y comprometerse a seguirlos independientemente que las circunstancias externas no lo favorezcan.

Para terminar me despido otros con tres puntos reseñables de El Arte de Ser Feliz:

A) Nuestros planes están siempre sujetos a factores inconscientes (la lógica schopenhaueriana sigue la línea del determinismo estoico que desarrollé en Mantenerse Estoico, parte II):

En la vida ocurre como en el ajedrez: en ambos hacemos un plan, pero éste queda del todo condicionado por lo que en el ajedrez hará el contrario y, en la vida, el destino. Las modificaciones que así se producen, generalmente son tan importantes que nuestro plan apenas es reconocible en algunos rasgos básicos cuando lo realizamos.

Regla Número 23 (pág. 51)

B) «Vive el presente» se dice rápido, pero para eso es necesario desarrollar Cajones de Pensamientos

debemos poder abstraer, debemos pensar, arreglar, disfrutar, sufrir cada cosa en su momento, sin preocuparnos de todo lo demás; tener, por así decirlo, cajones para nuestros pensamientos, donde abrimos uno y cerramos todos los demás. Así, una grave preocupación no nos destruirá cualquier pequeño placer actual privándonos de todo sosiego; una reflexión no desplazará a otra; la preocupación por un asunto grande no alterará en todo momento la preocupación por ciertos asuntos pequeños etc. Como en tantas otras ocasiones, aquí hay que ejercer una coacción sobre sí mismo, en la cual nos apoyará la reflexión de que cualquier persona debe sufrir de todos modos tantas y tan grandes coacciones y que una vida sin muchas coacciones sería imposible, pero que una pequeña coacción de sí mismo aplicada en el lugar justo puede prevenir a muchas coacciones posteriores desde fuera

Regla Número 21 (pág. 57-8)

C) Etapas de la vida:

Juventud y molinos:

Particularmente en la juventud, la meta de nuestra felicidad se fija en forma de algunas imágenes que a menudo vemos en la fantasía durante toda la vida o hasta su mitad, y que en realidad son fantasmas burlones. Porque cuando las hemos alcanzado se desvanecen, y vemos que no cumplen nada de lo que prometen.

Regla Número 31 (pág. 62)

Vejez y sucedáneos:

La comodidad y la seguridad son las necesidades principales de la vejez. Por eso los viejos aman sobre todo el dinero como sustituto de las fuerzas que les faltan. Al lado de ello están los placeres de la comida que sustituyen los placeres del amor. El lugar del deseo de ver, viajar y aprender lo ocupa el de enseñar y hablar. Pero es una suerte para el anciano si conserva el amor por el estudio, por la música e incluso por el teatro.

Regla Número 28 (pág. 64)

Como hasta ahora, cuelgo el audiolibro para escuchar en esta página, su versión descargable en MP3, PDF y la versión original de AMA Audiolibros en YouTube.


¿Todavía quieres saber algo más sobre Schopi? Dos datos jugosos de su biografía.

Si hacemos un fast-Freud, no es sorprendente su aversión a las mujeres. A su madre, también escritora, le gustaba hacer reuniones sociales en la casa. El punto es que su padre sufrió una infección auditiva (en aquel momento no tenía cura) y mientras ocurrían estar reuniones el joven Arthur veía como sufría su padre mientras escuchaba las carcajadas de su madre con sus amigos. Cuando el joven Arthur tenía diecisiete años, presumiblemente por la desesperación causada por el dolor de oído (los que hemos sufrido crisis auditivas lo sabemos), su padre se suicidó tirándose a un río. Desde entonces, su relación con su madre (y su hermana) fue desastrosa, tanto así que su madre decidió desheredarlo. «El arte de tratar a las mujeres» (obra que para los estándares actuales no es misógina, es lo siguiente) es la prueba más cabal de cómo los traumas tempranos afectan las relaciones subsiguientes y nos muestran que incluso los genios pueden ser completamente ciegos (por no decir francamente idiotas) respecto a algunos asuntos.

En una ocasión una vieja costurera osó despertar a Schopenhauer de la siesta hablando en voz alta al lado de la puerta de su habitación. El resultado es predecible: hizo rodar a septuagenaria por las escaleras. Obviamente, esto le ocasionó a la pobre anciana secuelas de todo tipo y color, así que lo demandó y Schopenhauer fue sentenciado a pagar una indemnización mensual a la achacosa señora por el tiempo que estuviera viva (como hemos visto, la vida es cruel, así que la dama vivió veinte años más). Una vez que la mujer pasó a mejor vida, Arthur respiró hondo y escribió apacible una frase en latín en su libreta: «la vieja murió, la carga termina».

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Mantenerse Estoico (Parte V) https://diegoduranblog.wpcomstaging.com/2020/09/15/mantenerse-estoico-parte-v/ https://diegoduranblog.wpcomstaging.com/2020/09/15/mantenerse-estoico-parte-v/#comments Tue, 15 Sep 2020 17:07:07 +0000 http://diegoduranblog.wpcomstaging.com/?p=2176  

Sobre la felicidad, de Lucio Anneo Séneca (55 D.C) es un manual para una vida con sentido y, de paso, combatir las adicciones. La felicidad, para Séneca, se alcanza mediante la búsqueda de la virtud. La infelicidad, por el contrario, ocurre cuando ponemos por delante la búsqueda del placer antes que la virtud. Las dos pueden ocurrir en simultáneo, pero —según los estoicos— el placer no debe buscarse deliberadamente. Respecto a esto, Séneca corta grueso diciendo:

Que la virtud marche delante y el placer le acompañe y vaya junto a ella, como la sombra junto al cuerpo. Hacer de la virtud el más excelso de todos los bienes, una esclava del placer, es propio de un hombre incapaz de concebir nada grande.

(pág. 19)

Generalmente confundimos el placer con la felicidad porque nuestro funcionamiento biológico y psíquico está dirigido a buscar el placer y evitar el sufrimiento. Sin embargo, para Séneca, el sufrimiento es inevitable y el placer es como una fiera que cuanto más la alimentamos, más amenaza con comernos crudos:

Así como cazamos a las fieras con esfuerzo y peligro, y su posesión, una vez cogidas, es también inquieta, pues con frecuencia despedazan a sus dueños, del mismo modo los que poseen grandes placeres caen en un gran mal, y los antes conquistados los apresan; y cuanto más numerosos y grandes son, tanto más pequeño y siervo de más señores es aquél a quien el vulgo llama feliz.

(pág. 19)

Séneca insiste en la búsqueda de la virtud a ultranza. Con cierta razón, a Nietzsche —vitalista hasta la médula— la idea de subordinar los instintos a la razón le revolvía las tripas. Para mi gusto, teniendo en cuenta que el mismo Séneca reconoce que ha fracasado en esta empresa, conviene entender la virtud como un ideal regulativo, de tal manera, es posible alcanzar una ecuación personal en la cual podamos convivir con el placer y no vivir para el placer. He aquí la diferencia entre hacer lo que se tiene ganas (placer) y hacer —concienzudamente— lo que se quiere (virtud). Alcanzar la virtud es improbable, pero en la medida que nos acercamos, vamos ganando libertad.

Confieso que he dudado bastante si compartir este audiolibro porque en algunos momentos, para mi gusto, el registro lingüístico puede parecer similar a la un sermón dominical. Entiendo que este libro puede ser particularmente útil cuando nos cuesta organizarnos, ser constantes y disciplinados, pero tengo serias dudas que la búsqueda del placer sea en si mismo algo a ser evitado por completo. Lo cierto es que somos Humanos, Demasiado Humanos, y quizás esto no esté tan mal.

Incluso Séneca, que no era hipócrita, termina reconociendo su fracaso en este menester:

No digo estas cosas por mí, pues estoy sumido en todos los vicios, sino por aquel que ya ha conseguido algo. “Hablas de un modo y vives de otro”. Este reproche, ¡cabezas llenas de malevolencia y de hostilidad a todos los mejores!, se ha hecho a Platón, se ha hecho a Epicuro, se ha hecho a Zenón; pues todos estos éstos decían, no como vivían ellos mismos, sino cómo hubiesen debido vivir. Hablo de la virtud, no de mí, y cuando clamo contra los vicios, lo hago en primer lugar contra los míos: cuando pueda, viviré como es debido.

(pág. 25)

Habiendo planteado mis suspicacias —y ahora sí, en defensa de este ensayo— , diré que Sobre la felicidad, me ha hecho recordar a Otto Gross, que fue uno de los primeros seguidores de Freud y paciente de Jung. En realidad, fue paciente de Jung hasta que se invirtieron los roles y Gross lo terminó ayudando a superar inhibiciones sexuales (esto cobró forma en su famoso y polémico affair con una paciente, Sabina Spielrein). El punto es que Gross rechazó la teoría de la represión sexual de Freud, alegando que la civilización enferma a las personas al castrar sus instintos y él, personalmente, llevó su teoría anti-represión al extremo. ¿El resultado? Un tipo intelectualmente brillante que fue condenado al ostracismo por la comunidad psicoanalítica, vivió como indigente y fue encontrado muerto a los cuarenta y tres años en las calles de Berlín producto de una neumonía producida por el abuso de drogas. No hay vuelta, vivimos y morimos de acuerdo a la forma en que pensamos.

Escena de Un Método Peligroso (Cronenberg, 2011) entre Jung (Michael Fassbender) y Otto Gross (Vincent Cassel).

Según el bis-bis-abuelo Freud (esta vez le doy la razón), vivimos en una lucha constante entre nuestro instinto de placer (y muerte) y el deber ser («Superyó«). Creo que, a propósito de este post, alcanza con mencionar que hay una parte del instinto de placer que necesita ser restringido y una parte del deber ser que también necesita ser matizado (si no queremos convertirnos en replicantes, claro). La forma de lidiar con estas dos fuerzas psicológicas en constante conflicto depende de cada uno y no puede ser generalizable.

Uno de los ejercicios que propongo a mis pacientes es escribir en una hoja cómo estarían en cinco años si se dejaran arrastrar por sus placeres momentáneos y compulsiones, y en otra, cómo estarían en cinco años si lograran enfocarse en lo que realmente quieren alcanzar. Si logramos hilar fino, es sorprendente lo que ocurre cuando ponemos por escrito lo que queremos evitar (nuestros obstáculos internos) y lo contrastamos con nuestros objetivos.
Las preguntas de esta semana son: ¿Sabemos administrar el tiempo de ocio? ¿qué parte de nuestro tiempo destinamos a hacer lo que realmente queremos hacer y qué parte funcionamos por automatismos o conductas compulsivas? La búsqueda en exceso del placer puede llevarnos a tener problemas con la comida, el alcohol, tabaco u otras drogas, el sexo y la pornografía, el trabajo, la codicia económica, la búsqueda de aceptación, la rumiación, la dependencia emocional, la pereza e incluso perder tiempo valioso en las redes sociales. Pero, ¿en qué medida elegimos hacer estas actividades y en qué medida lo hacemos para evitar o anestesiar —en vez de enfrentar— nuestros problemas?

Advierto que el locutor de este audiolibro tiene una voz calma y la música de fondo también es apacible, así que puede generar somnolencia.

Adjunto a continuación el audiolibro para escuchar en esta misma página, para descargarlo en cualquier dispositivo móvil, el texto original en PDF y la versión original de YouTube que encontré en el canal Grandes Tesoros vive.



Otros libros y audiolibros de Séneca que también merecen ser leídos y escuchados


Sobre la brevedad de la Vida

Este audiolibro de una hora, treinta y un minutos —narrado por Artur Mas— nos plantea que la vida no es corta, en absoluto, especialmente en la medida que somos conscientes de su brevedad (memento mori). El problema radica en que generalmente perdemos nuestro tiempo, y así, lapidamos la posibilidad de vivir mejor. Entre otras cosas, este audiolibro es acerca de cómo administrar nuestro tiempo y es un excelente complemento a Sobre la felicidad.

La vida se hace corta y está llena de ansiedad para aquellos que olvidan el pasado, abandonan el presente y temen al futuro


De la ira

Estos ensayos explican a la perfección la indignación colectiva mal canalizada en la que vivimos este siglo. Para Séneca la ira es producto de la impotencia y la búsqueda absurda de reparar mediante la violencia un daño causado con anterioridad (ley de Talión). Un buen guerrero, alega, no es aquel que utiliza más violencia, sino el que sabe mantener la mente calma y actuar con precisión, la ira, según él, agrava cualquier problema. En tiempos de caza de brujas 2.0 e indignación colectiva en 280 caracteres, Séneca nos recuerda que la indignación de los moralistas nunca ha generado justicia, sino más bien todo lo contrario. En estos libros Séneca nos insta a confiar en nosotros mismos y a no caer en provocaciones:

Quienes sacan conclusiones que se fundamentan en falsas impresiones son, irónicamente, los que resultan más heridos. ¿De verdad crees que su conocimiento holístico acerca de ti es superior al tuyo? No permitas que tus emociones se enciendan ante meras apariencias.

Muy a mi pesar, no he encontrado una buena versión en español de este audiolibro que me convenza, así que adjunto el PDF y un audiolibro en inglés (de cuatro horas, treinta minutos) que me ha acompañado en largas caminatas y me ha gustado bastante.


Cartas a Lucilio

Este compilado epistolar es mi libro preferido de Séneca. El texto no puede ser más sucinto y claro, trata sobre temas como la amistad, el conocimiento, el libre albedrío, la confianza en uno mismo y la vida en sociedad. Estas cartas nos muestran —en un tono de camaradería— un caso excepcional de claridad mental, eso es, considerar que lo mejor es lo suficiente:

Los deseos naturales son limitados, pero los que brotan de la falsa opinión no pueden detenerse en ningún punto.

O, dicho en criollo, no necesitamos gran cosa para ser felices.

 

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Mantenerse Estoico (Parte IV) https://diegoduranblog.wpcomstaging.com/2020/09/08/mantenerse-estoico-parte-iv/ https://diegoduranblog.wpcomstaging.com/2020/09/08/mantenerse-estoico-parte-iv/#comments Tue, 08 Sep 2020 22:14:58 +0000 http://diegoduranblog.wpcomstaging.com/?p=2152 Enquiridion, El Manual para la vida o simplemente, El Manual de Epicteto, es probablemente uno de los libros más conocidos de los estoicos y confieso, esta reciente versión narrada por Artur Mas me ha salvado más de una noche de insomnio.

He escrito sobre algunas ideas que aparecen en este libro en Mantenerse Estoico (Parte I) así que no me repetiré. Solo diré que esta sucinta obra, aparte de enseñarnos a controlar la ansiedad anticipatoria discerniendo entre lo que podemos controlar y lo que no, que nuestra felicidad o infelicidad depende de nuestros juicios e interpretaciones, también da pistas de cómo responder a las criticas más crueles con la ironía:

Si alguien te hiciere saber que un individuo habla mal de ti, no te defiendas, ni refutes lo que haya dicho, sino que responde: “Aquel que ha dicho aquello de mí, ignora sin duda mis otros defectos, de lo contrario no habría dicho sólo estos”

(Pág, 15)

Y con inteligencia:

Cuando alguien entonces, te ofenda e irrite, sábelo que no es ese alguien quien te irrita, sino tu opinión. Esfuérzate entonces, ante todo, de no dejarte llevar por tu fantasía; pues, una vez ganes tiempo y alguna dilación, serás más fácilmente amo de ti mismo

Creo que el contenido que se puede sacar en limpio de este manual –de tan solo veintiún páginas– admite perdonar algún que otro sesgo histórico en algunos de sus ejemplos. Me parece que conviene ser un poco compasivo con Epicteto, recordemos que nació en el año 50 D.C y que él mismo fue esclavo antes de ser maestro (todos tenemos sesgos culturales, especialmente los que juran no tenerlos).

El manual de Epícteto es un buen antídoto contra la omnipotencia y nos interpela preguntándonos: ¿en qué medida me angustio y pierdo el tiempo preocupándome por asuntos que no están bajo mi control? ¿Cómo me posiciono frente a la perdida de posesiones, prestigio, relaciones y personas?

Como sea, mis queridos paripatéticos radiofónicos, quizás hoy sea un buen día para ponerse los auriculares y caminar con Epicteto (es viejo, sabio y cojo, así que conviene ir a paso lento para seguirle el ritmo).

Más abajo puedes escuchar el audiolibro desde esta página, descargarlo en MP3, leerlo en PDF o escucharlo directamente desde el canal de YouTube.


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Mantenerse Estoico (Parte III) https://diegoduranblog.wpcomstaging.com/2020/09/02/mantenerse-estoico-parte-iii/ https://diegoduranblog.wpcomstaging.com/2020/09/02/mantenerse-estoico-parte-iii/#comments Wed, 02 Sep 2020 10:16:25 +0000 http://diegoduranblog.wpcomstaging.com/?p=2133 Confianza en uno mismo (Self-reliance) (1841) de Ralph Waldo Emerson es de esos audiolibros para escuchar en bucle. Elijo este manifiesto trascendentalista, no-conformista y neo-estoico porque es lucido, osado y sigue un estilo poético de cuchillo afilado, como tiene que ser.

Este ensayo clásico tiene el mérito de insistir en la necesidad de confiar en nuestras intuiciones, pensamientos y sentimientos sin caer en la cursilería. Lo que me gusta de Self-reliance es que tiene puntos originales, me ayuda a reafirmar ideas y va hasta el final en sus argumentos.

La idea general de Self-reliance es que no hace falta leer todos los libros o consultar «oráculos» para llegar a un momento de verdad porque cada persona contiene multitudes. Emerson nota algo interesante —o por lo menos yo nunca lo había pensado así— cuando plantea que generalmente rotulamos como “genios” a aquellas personas que ratifican aquello que previamente pensábamos. En realidad estos conceptos grandilocuentes que tenemos de estos grandes Totems —llámese J. K. Rowling, Mark Zuckerberg, Richard Wagner o el vecino que se levanta a las 6:30 am para salir a correr— no son otra cosa que una proyección o un síntoma refractario que nos muestra hasta qué punto desconfiamos de nuestra propia capacidad. El problema, según Emerson, radica en nuestra obsesión por mirar hacia afuera. Esto nos hace perder de vista qué es lo que sentimos, lo que realmente pensamos y, en definitiva, qué es lo que realmente queremos:

Nuestra vida doméstica es digna de un mendigo; ni siquiera hemos elegido nuestras artes, nuestras actividades, nuestros matrimonios o nuestra religión, sino que la sociedad lo ha hecho en nuestro lugar. Somos soldados de salón. Rehuimos la difícil batalla del destino, que es donde nace la fuerza.

(pág. 29)

De todas formas, el tono de La confianza en uno mismo o Confía en ti mismo (confieso que me dan urticarias estas traducciones) es optimista. Aquí, como también en su vida, Emerson es radical: sí es posible desarrollar nuestro potencial pero, para recoger sus frutos antes es preciso hacer un sacrificio:

Ya no puedo dividirme por vosotros, ni puedo exigiros a vosotros tal cosa. Si podéis amarme por lo que soy, entonces todos seremos felices. Si no podéis, buscaré merecer que lo hagáis. No esconderé mis gustos ni mis aversiones. Confiaré tanto en que todo lo que es profundo es también sagrado que no escatimaré fuerzas en hacer aquello que el corazón me señala y me deleita interiormente. Si eres de carácter noble, te amaré; si no lo eres, ni tú ni yo nos ofenderemos con cumplidos hipócritas. Si eres auténtico de un modo distinto al mío, sé fiel a tus compañeros que yo me buscaré los míos. No hago nada de esto con fines egoístas, sino con humildad y honradez. Pronto llegaréis a amar aquello os que dicta nuestra naturaleza; si seguimos los pasos de la verdad, ella nos rescatará sanos y salvos.


(pág. 27)

La confianza en uno mismo, nos interpela respecto hasta qué punto hacemos lo que queremos y en qué medida estamos condicionados por la mirada ajena (o cómo creemos que nos juzgarán los demás). En este ensayo Emerson interpela nuestra autenticidad preguntándonos: ¿la búsqueda de aceptación se está llevando lo mejor de ti? y, ¿en qué momentos te olvidas de ti mismo?

Adjunto una versión para descargar en MP3, el libro en PDF, la visión original en YouTube y, de yapa, para aquellos que quieran saber más sobre la vida de Emerson, un documental bastante interesante sobre su vida (este último está en inglés).



 

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Pero, para los estoicos esta es una falsa oposición. Bajo el concepto de Cosmopolita («ciudadano del cosmos») los filósofos de la estoa proponen una idea sencilla y elegante que consiste en que todos los humanos vivimos interconectados e interdependientes formando una familia extensa ,y por tanto (y también por interés propio), debemos actuar en consecuencia. Cuanto más nos acercamos a la idea de nosotros, más se disuelve la dicotomía yo/otros y más se alinean nuestros intereses con los de la comunidad. Según Marco, existe una fuerza gravitacional prácticamente inquebrantable que nos predispone a formar comunidades:

«Es más fácil encontrar una cosa terrestre que se separe de la tierra que una persona desarraigada de otros seres humanos» (Marco Aurelio, Meditaciones, 9.9.3).

El término cosmopolita fue usado por primera vez por Diógenes de Sinope, que era —si me permiten—, un muchacho bastante particular. Estamos hablando del tipo de persona que uno piensa dos veces antes de presentar a los padres. Diógenes no solo decía lo que pensaba, lo demostraba. Platón lo llamaba el «Sócrates loco», pero era conocido por todos como «el perro» (derivado de kïon, kynós, de ahí el origen del término cínico), defecaba en los teatros, se masturbaba en público y orinaba a los jóvenes que le tiraban huesos y le ladraban. Se podía ver a Diógenes recorrer las calles de Atenas con una linterna, cuando alguien le preguntaba por qué llevaba un candil en plena luz de día respondía que estaba buscando a un hombre honesto (que, por supuesto, nunca aparecía). Cuando se le preguntaba de dónde venía contestaba, «soy ciudadano del cosmos». Diógenes era un filósofo profundamente idealista y fue reconocido en su época como tal (probablemente en nuestro tiempo lo veríamos como un sociópata-esquizofrénico).

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Según cuenta la leyenda, cuando Alejandro Magno visitó a Diógenes le preguntó al indigente qué podía hacer por él. Su respuesta fue: «muevete que me tapas el sol».  A Alejandro le pareció divertida la ocurrencia y replicó: «Si no fuera Alejandro, me gustaría ser Diógenes».

A lo que iba, los estoicos nos dicen que debemos vivir nuestras vidas «de acuerdo a la naturaleza», es más, que estamos «determinados por la naturaleza».

Respecto a lo primero, vivir de acuerdo a la naturaleza, para los estoicos, es ejercer el amor racional hacia todos los seres que vivimos en esta gran ciudad cósmica. Respecto a lo segundo, los seres humanos no podemos —por más que lo intentemos— esquivar el destino que se nos ha otorgado por naturaleza.

El determinismo estoico supone que solo ocurre lo que tiene que ocurrir de acuerdo a una secuencia o una reacción en cadena que determina todos los acontecimientos desde el comienzo de los tiempos hasta este preciso instante, hasta este post, hasta que termines de leer esta frase. No podemos esperar que las cosas ocurran de otra manera, las cartas están echadas.

Posiblemente quien mejor haya cristalizado la idea de aceptar las cosas como son, sin arrepentimientos y sin resentimientos (por lo menos en papel), haya sido Nietzsche cuando desarrolla el concepto de Amor Fati:

«Quiero aprender cada vez mejor, a ver lo necesario de las cosas como bello -así seré de los que vuelven bellas las cosas. ¡Amor fati: que ese sea en adelante mi amor! No quiero librar batalla a lo feo. No quiero acusar, no quiero ni siquiera acusar a los acusadores. ¡Apartar la mirada, que sea ésta mi única negación! Y, en definitiva, y en grande: ¡quiero ser, un día, uno que sólo dice sí!» (Nietzsche, Ecce Homo, Sección XX).

Pero, ¿qué sentido tiene actuar pensando en el futuro si todo está determinado?

Contrario a la creencia popular, la aceptación estoica no es sinónimo de resignación. De esta manera, si un estoico se encuentra en una relación abusiva, no se espera que la continúe, sino más bien que tome acción para terminarla. Crisipo refutó esta forma de fatalismo bajo el nombre de «argumento perezoso» (argos logos) porque intenta justificar la pereza mental y comportamental. Los eventos no están determinados para que ocurran de una forma en particular, más allá de lo que hagamos, sino en sintonía con lo que hacemos. Nuestros  pensamientos y acciones son necesarios como una parte del «entretejido de causas» que configuran el cosmos. Por tanto, cómo se den los eventos todavía depende (en parte) de nuestras acciones (Robertson, 2018).

Entonces, ¿todo está determinado, pero al mismo tiempo no? Predeciblemente, para entender esto voy a recurrir a Carl Gustav. Jung planteaba que el proceso de individuación supone llegar a ser uno mismo, al mismo tiempo que estar en sintonía con una matriz inconsciente o Totalidad (el Self junguiano). Se trata de percibirse como un nódulo diferenciado que forma parte de una red infinita. En otras palabras, los ciclos humanos son inevitables como lo es el crecimiento, el envejecimiento y la muerte, podemos atenuar o acelerar procesos de acuerdo a nuestro estilo de vida, pero los procesos ocurrirán, tal como siempre han ocurrido.  Jung hablaba de un proceso de individuación natural, el que se da por sí mismo sin intervensión externa, o asistida, cuando la psicoterapia sirve para catalizar el proceso. El propósito fundamental de la psicoterapia jungiana es la descentralización del ego. Jung entendía que el sufrimiento humano ocurre cuando estamos demasiado ensimismados en nosotros mismos (“¡¿por qué le pasa esto a la gente buena como YO?!”) y perdemos la posibilidad de vivenciar una realidad que nos trasciende (por este motivo la psicología junguiana se enmarca dentro de la psicología transpersonal).

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En 1950, en Bollingen (Suiza), Jung esculpió esta piedra basándose en frases alquímicas: «Yo soy un huérfano solitario; sin embargo, se me encuentra en todas partes. Yo soy uno, pero opuesto a mí mismo. Soy joven y viejo a la vez. No he conocido padre ni madre, porque han tenido que sacarme del mar como a un pez, o caí como una piedra blanca desde el cielo. Por bosques y montañas paseo, pero estoy oculto en lo más íntimo del alma del hombre. Soy mortal para todos, sin embargo no me afecta el ciclo de los eones».

Como vimos en el post anterior, las otras personas se encuentran dentro de las cosas que no podemos controlar, por tanto, deberíamos permanecer indiferentes ya que no contribuyen directamente a nuestra felicidad o eudaimonia. Pero, para los estoicos la virtud que poseen los demás constituye un caso especial. La bondad de los otros moviliza nuestro afecto y amistad, no porque tengamos el propósito de obtener alguna ventaja concreta, sino porque es un reflejo de nuestra propia potencialidad. Por ejemplo, Cicero (1964) se refiere a su amigo Laelius en Sobre la amistad diciendo «nada en el mundo está tan en armonía con la Naturaleza como la verdadera amistad, un profundo acuerdo en sentimientos y valores entre dos personas bajo la base de la buena voluntad y el afecto». Los estoicos son capaces de vivir sin amigos, pero prefieren no hacerlo. Es más, Séneca comenta que el sabio es aquel que gusta de tener amigos, pero sabe que no los precisa para ser feliz. Esta idea es parecida a los vínculos por necesidad (“necesito del otro para sentirme yo mismo”) y los vínculos por placer (“disfruto estando con el otro”) que propone el psicoanálisis. De alguna forma, amarse a uno mismo es amar a los demás de acuerdo con una ley de correspondencia. En concordancia con el psicoanalista español Jorge Tizón (2015), los estoicos también sostenían que la maldad («perversión») es aprendida.

Desde el punto de vista psicológico la tendencia natural se dirige hacia la hermandad, si eventos traumáticos obstaculizan esta tendencia, la búsqueda de afecto se manifestará de forma disfuncional, mediante el sadismo o masoquismo (o la ira, agregaría Séneca). Los psiquiatras y psicólogos infantiles tienen un dicho, «niño agresivo, niño agredido» (estoy seguro también es extrapolable a adultos). 

En lo que a mi respecta, cuando trabajo con ciudadanos (ni pacientes, ni clientes) puedo equivocarme, prácticas que hace unos años eran comunes en psicoterapia ahora se consideran iatrogénicas, ideas que antes que dábamos por sentado, nos parecen ahora retrogradas y de mal gusto. Con el diario de ayer es fácil encontrar horrores, sin embargo, creo que es posible reducir ese margen ampliando el círculo de compasión o, como bien sentenció Bertrand Russell, «el amor es sabio, el odio es tonto» (o contra natura). 

Por supuesto, siempre existe la posibilidad de ir en contra de nosotros mismos. En cuyo caso, el viejo Epicteto (1995) —sospecho con cierta ironía— nos regala un concejo, entre espiritual y mercantilista:

«Considera a qué precio vendes tu integridad, pero por el amor a Dios, no la vendas barata» (Epicteto, Discursos, 1.2.33).

Bibliografía

Aurelio, M. (2018). Meditaciones. Editorial Verbum.

Epictetus (1995). The discourses of Epictetus. JM Dent.

Robertson, D. (2018). Stoicism and the Art of Happiness: Practical wisdom for everyday life: embrace perseverance, strength and happiness with stoic philosophy. Hachette UK.

Nietzsche, F. W. (2004). Ecce Homo: How One Becomes what One is; The Antichrist: a Curse on Christianity. Algora Publishing.

Tizón, J. L. (2015). Psicopatología del poder: Un ensayo sobre la perversión y la corrupción. Herder Editorial.

Seneca, S. (2016). Letters from a Stoic. Xist Publishing

Séneca, L. A. (1995). Epístolas morales a Lucilo (libros I-IX). Planeta DeAgostini,.

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Mantenerse estoico (Parte I) https://diegoduranblog.wpcomstaging.com/2019/03/28/mantenerse-estoico-primera-parte/ https://diegoduranblog.wpcomstaging.com/2019/03/28/mantenerse-estoico-primera-parte/#comments Thu, 28 Mar 2019 22:29:58 +0000 http://diegoduranblog.wpcomstaging.com/?p=632 En este post explicaré cómo la filosofía de los Estoicos puede ayudarnos a enfrentar la ansiedad, la ira y hacer frente a la frustración.

Resulta curioso, sin embargo, que frecuentemente se asocie al estoicismo con la supresión de emociones y se le otorgue cierto innuendo masculino malentendido. Al echar mano del cliché James Bond, la psicología (etim. «estudio del alma»), con cierta amnesia selectiva, parece desconocer hasta qué punto esta filosofía radical (etim. «que va a la raíz») se encuentra en sus premisas fundamentales. Para muestra, un botón.

En agosto de 2018 la American Psychological Association (APA) publicó un artículo titulado APA GUIDELINES for Psychological Practice with Boys and Men en el que plantea la “masculinidad tradicional” como sinónimo de masculinidad tóxica, sugiriendo:

«Psicólogos pueden discutir con niños y hombres acerca de los mensajes que han recibido acerca de reprimir el afecto hacia otras personas de su mismo sexo con el fin de ayudarlos a identificar componentes de la masculinidad tradicional como son el estoicismo, homofobia, no mostrar vulnerabilidad, autosuficiencia y competitividad y cómo estas ideas pueden dificultar la consolidación de relaciones cercanas»

Para mi gusto el mayor de los problemas de este, quiero pensar, lapsus calami es subestimar un sistema de pensamiento que podría ser parte de la solución a esta problemática tan actual, tan sin género, tan de siempre.

Por supuesto que los primeros textos estoicos (que comenzaron en el 301 AC con Zerón de Citio) no abogaban activamente por la igualdad de género. Aún así, la filosofía estoica en ningún caso es una franquicia de los hombres, como escribe la profesora Malin Grahn-Wilder (2018) en Gender and Sexuality in Stoic Philosophy:

«Lo que es importante desde la perspectiva actual es que más allá de cuáles sean las diferencias entre hombres y mujeres a nivel físico o de roles sociales, para los Estoicos estas son metafísica y éticamente insignificantes. Estas diferencias no afectan en absoluto la creencia de que todos los seres humanos son igualmente racionales o igualmente responsables de su propia deliberación moral. Tampoco el género, de acuerdo a los Estoicos, afecta de ninguna forma el propósito fundamental humano de ser felices o la posibilidad de alcanzar esta meta»

(Grahn-Wilder, 2018, 294).

Aclarado esto, comparto con Uds. tres ideas que me ayudan, y han ayudado a millones de personas durante siglos, a afrontar con entereza sus problemas y frustraciones.

I. Imposible sin tu consentimiento

«Hoy me escapé de la ansiedad, o mejor dicho, la descarté, porque esa ansiedad no estaba fuera de mi, estaba en mis propias percepciones»

(Marco Aurelio. Meditaciones, 9.13).
Marco Aurelio (121-180 DC)

Para los estoicos nadie que no sea nosotros mismos es responsable de nuestra felicidad o infelicidad. Sin embargo, es Humano, demasiado humano sucumbir a la tentación de convertir a los demás en depositarios de nuestro estado interno, otorgándo a otras personas o situaciones un lugar que no les corresponde. Para los estoicos, el sufrimiento ocurre porque nosotros mismos, los demás o ciertas situaciones, no cumplen con nuestras expectativas de cómo creemos que deberíamos/debieran ser.

Nivel de bienestar = realidad — expectativas

Si entendiéramos que el otro no es intimidante sino que nos dejamos intimidar. Si nos diéramos cuenta que nadie puede humillarnos si no nos sentimos humillados. Si comprendieramos que aquel amor romántico no correspondido que nos hace sufrir no es “el amor de nuestra vida”, sino que le otorgamos ese lugar. Si pudiéramos distinguir entre el ser y el no ser, si estuviéramos entrenados para discernir entre aquello que podemos controlar (nosotros mismos) de lo que no (lo ajeno), entonces, ganaríamos bastante.

II. Terapia de control de la ira (o, Tranquilo, todos vamos a morir).

«El hombre ha nacido para ayudar al hombre; la ira para la destrucción común. El hombre busca la sociedad, la ira el aislamiento; el hombre quiere ser útil, la ira quiere dañar; el hombre socorre hasta a los desconocidos, la ira hiere hasta a los amigos más íntimos; el hombre está dispuesto a sacrificarse por los intereses ajenos, la ira se precipita en el peligro con tal de arrastrar consigo a otro»

(Séneca, De la Ira, Libro Primero, V).

El estoicismo no busca suprimir la ira, sino por el contrario, neutralizarla mediante el entendimiento. Séneca dedicó un libro en tres partes bastante útil para todos aquellos que por momentos nos vemos atrapados en la rabia o el resentimiento. Hay quienes sostienen que la ira es el motor del cambio, pero esta visión es parcial. La ira nos hace perder el control y subyuga a la razón. Un buen guerrero nunca entra en cólera, se mueve con precisión y espera el momento propicio. El frenesí de la ira, según Séneca, es similar al estado de embriaguez, las decisiones y movimientos sólo pueden ser espasmódicos como los de un berserker. La justicia es producto del juicio deliberado (Logos) y tiene un sentido prospectivo (a futuro); la ira en cambio, es obstinada y busca la retaliación. «El mejor remedio para la ira» , como ocurre con la borrachera o un estado febril, «es el tiempo» (Séneca, Libro Segundo, XXVIII).

Séneca (4-65 DC)

Para Séneca, al igual que The Smiths, hay que tener agallas para ser agradable y cordial («It takes guts to be gentle and kind») o, al revés, el maltrato evidencia una debilidad de carácter. Es necesario tener en cuenta esto para no dejarse amedrentar por la puesta en escena de quien se encuentra poseído por la ira. El espíritu estoico de Alí lo llevó a entender que no siempre gana el que pega primero, porque la ira se consume a sí misma con rapidez. Después de la histriónica performance el agresor queda exhausto y vulnerable.

Estando en Euskadi viví el primer gran cimbronazo cultural el día de los atentados en Cataluña. Quedé conmocionado de que ocurriera un ataque terrorista tan cerca, sabía que bien pudo haber ocurrido aquí en Bilbao. Pese a mi consternación, veía a mis amigos españoles impávidos. ¿Cómo podía ser? Acababa de ocurrir en su país un ataque indiscriminado que terminó con la vida de quince personas, pero esto no cambió en absoluto sus ganas de salir a tomar una cerveza como siempre (?!). Al principio no entendía, me imaginaba cómo me sentiría yo si esto ocurriera en Uruguay, no parecía tener ningún sentido, esta actitud fría no parecía corresponder en absoluto a la personas que yo conocía. Hablando con ellos —que sí han sufrido una prolífica historia reciente de atentados—, cada cual a su forma, me dieron a entender por vía de los hechos que no iban a cambiar su estilo de vida por esto. A lo que a mi respecta, supe que ese día el hombre que conducía la camioneta no encontró tierra fértil sobre la cual sembrar el miedo. Tendrán que buscar otro método porque, con esta gente, claramente no funciona.

La venganza es para los dioses, nosotros, simples mortales, no tenemos tiempo que perder:

«¿Por qué has de empeñarte en asustar con tus fuerzas a ese otro que ladra detrás de ti, y que, vil y despreciable, es molesto para sus superiores? Ten paciencia por un momento: he aquí la muerte que viene, y a todos nos hace iguales […] atormentamos al que comparte nuestra cadena, mientras que igual fin amenaza a vencidos y vencedores, y tal vez en la primera mañana. Mejor es que pasemos en reposo y en paz los pocos días que nos quedan»

(Séneca, De la ira, Libro Tercero, XLIII).

III. Discernir

«¿Depende de ti ser nombrado en un puesto prestigioso? ¿Depende de ti ser invitado a una fiesta? En absoluto. ¿Cómo puede entonces ser esto un desprecio y un deshonor para ti? ¿Cómo puede ser que no seas alguien en el mundo, tú, que no puedes ser más que de lo que ti depende, y de lo que tu puedes responder con la mayor consideración? “Pero no tendré recursos para proteger a los míos…” ¿Qué significa, “tener recursos”? ¿Que tú no les darás dinero? ¿Qué no les invitarás a pasar vacaciones contigo? ¿Quién te ha dicho que estas cosas son del número de aquellas que están en nuestro poder, y que no pertenecen más que a nosotros?. ¿Y quién puede dar a los otros, lo que no puede darse a sí mismo?. “Adquiere bienes, dirán, para que nosotros los tengamos”. Si puedo adquirir, sin perder el pudor, la modestia, la fidelidad, la magnanimidad, muéstrame el camino que hay que tomar para ser rico, y lo seguiré. Pero si quieres que yo pierda mis verdaderos bienes a fin de adquirir falsos, ve por ti mismo cuál desigual tienes la balanza, y hasta qué punto eres ingrato y desconsiderado. ¿Qué es lo que más amas, el dinero, o un amigo sabio y fiel?. Ah! Ayúdame entonces a adquirir virtudes, y no exijas que haga cosas que me harían perderme. “Pero”, dirás aún, “mi ciudad no tendrá de mi, mis servicios”. ¿Cuáles servicios? ¿No recibirá acaso tus dones? “¡No tendrá de mí, un nuevo hospital!” ¿Y qué con eso?. Basta con que cada uno en su estado haga lo suyo. Pero si, por tu ejemplo, tu das a tu ciudad otro habitante sabio, modesto y fiel, ¿no le prestarás servicio alguno?. En verdad le darás uno, y uno muy grande; no le serás entonces inútil. “¿Que puesto, dices, tendré en la ciudad?”. Aquel que puedas obtener conservándote fiel y modesto. Pero sí, queriéndola servir, pierdes tus virtudes, qué servicio le brindarás cuando devengas imprudente y desvergonzado?»

(Epicteto, Enquiridión, XXVI)

Empezamos con Marco Aurelio, el último de Los cinco buenos emperadores. Seguimos por Séneca, que fue ministro, tutor y consejero de Nerón (sospecho habrá incinerado su ejemplar De la ira antes de leerlo) y terminamos con Epicteto, que llegó a Roma como esclavo. Este último, en Enquiridión, nos ofrece un buen antídoto contra nuestra burbuja de autoimportancia al dividir el deseo en aquellas cosas que podemos controlar y las que no.

Epicteto (55-135 DC)

Respecto a las cosas que NO podemos cambiar (la mayoría) los filósofos de la Estoa creían que preocuparse por estos menesteres entra dentro del terreno de la necedad o la estulticia al incurrir en un error lógico, y aún más, también supone desconocer el orden perfecto de la naturaleza. Según ellos, solo ocurre lo que tiene que ocurrir. No se trata de la ausencia de errores, defectos o dificultades, sino de una coherencia u orden por el cual cada pieza encaja en el lugar que le corresponde.

De más está mencionar aquí que no alcanza con tener claro qué podemos controlar y qué no, se requiere un entrenamiento sostenido en el tiempo para automatizar esta capacidad. A modo de despedida, propongo un ejercicio estoico, se trata de la tabla de «la dicotomía del control» (cualquier parecido con La plegaria de la serenidad es pura coincidencia).

Adjunto el mío:

Para hacer este post me basé exclusivamente en tres puntos fundamentales. En la segunda parte escribo sobre qué entendían los estoicos por «vivir de acuerdo da la naturaleza» y su perspectiva «cosmopolita».

Bibliografía
APA – Guía para el trabajo psicológico con niños y hombres. https://www.apa.org/about/policy/boys-men-practice-guidelines.pdf
Aurelio, M. (2018). Meditaciones. Editorial Verbum
Grahn-Wilder, M. (2018). Gender and Sexuality in Stoic Philosophy. Springer.
Marcelo, D. B. (1996). Epicteto, Enquiridión.
Seneca, L. A. (2011). De la ira (Vol. 663). NoBooks Editorial.

Textos y audiolibros completos (descarga gratuita)
Marco Aurelio. Meditaciones en PDF: https://mercaba.org/SANLUIS/Filosofia/autores/Grecia%20y%20Roma/Helenismo/Aurelio,%20Marco%20-%20Meditaciones.pdf Audiolibro en castellano: https://m.youtube.com/watch?v=9A5m4OiF6jE
Séneca. De la ira en PDF: http://www.biblioteca.org.ar/libros/89740.pdf Audiolibro en inglés: https://m.youtube.com/watch?v=S6w7JK8RWgE&t=7s
Epicteto. Enquiridión en PDF: https://www.avempace.com/file_download/2625/Epicteto-Manual.pdf Audiolibro en castellano: https://m.youtube.com/watch?v=sG7CYjkHQB4&t=606s

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