Harari y el mundo post Covid

Hace varios días que vengo leyendo y viendo videos de Yuval Harari respecto a los cambios sociales y políticos que traerá el coronavirus.

En este post comento algunas de sus ideas fundamentales. Soy consciente que muchos conceptos han quedado fuera del artículo. Así que adjunto este video que me parece que sintetiza bastante bien su perspectiva.

Entrevista a Yuval Harari acerca de la crisis mundial después del Covid-19.

Cambio de paradigma

Harari: La historia se está acelerando. En la universidad en la que trabajo hace veinte años que se venía hablando de hacer los cursos online, ahora lo hicieron en una semana. Esto también está ocurriendo en muchas otras otras áreas, como la economía.

El pasaje al “home office” hasta hace un mes era un beneficio que tenía que batallar el trabajador (en muchísimos casos se pierden varias horas al día sólo en el trayecto de casa al trabajo). En profesiones relacionadas con la tecnología y la atención al cliente este cambio que venía ocurriendo muy paulatinamente, se ha resuelto de plumazo. Incluso los médicos han comenzado a hacer consultas en línea. Como comenta Harari, esta forma de funcionar afectó radicalmente la educación en todos sus niveles. Si esta posibilidad se mantiene —como creo que debería—, se abren nuevas puertas para las personas que estaban siendo excluidas del sistema laboral y educativo por “incompatibilidad de horarios” o distancias físicas. Creo que esta pandemia ha dejado claro que el funcionamiento co-presencial es solo una opción más.

Incluso colegas y profesores de masters que me han criticado —con bastante vehemencia— mi forma de trabajo online han acomodado el cuerpo rápidamente y el día de hoy están trabajando vía Skype o FaceTime (todos somos hijos de la necesidad). En este como en tantos órdenes de la vida, no deberíamos juzgar con tanta ligereza el contrato de trabajo que se establece en entre dos o más personas adultas. Las relaciones humanas adoptan distintas formas, no se trata de que haya una mejor que otra (o si es así, me gustaría leer alguna investigación que lo demuestre), en todo caso la configuración más adecuada depende de la convergencia de intereses. Las primeras repercusiones sociales del Covid-19 evidencian que en la medida que el encuadre o contrato de trabajo se explicite de forma clara, es posible optar por cualquiera de las dos modalidades, o incluso intercalarlas. También era factible antes, pero ahora ya no hay excusas.

Es probable que la vida post Covid-19 nos permita ganar espacio personal y social, pero también supone hacer frente a amenazas que están a la vuelta de la esquina.

Vigilancia Permanente vs. Ciencia

Harari: Este episodio puede marcar un hito en la historia de la vigilancia, este puede ser el momento en que se establezcan nuevos métodos de control, incluso en democracias que han descartado esta idea. Nos tenemos que dar cuenta que no es cierto que la única forma de controlar un epidemia es mediante una vigilancia totalitaria, tenemos otra opción. Podemos ir por el lado de la vigilancia totalitaria o podemos empoderar a los ciudadanos dándoles información científica y confiar que actuarán correctamente.

Como dice Harari, contamos con la tecnología para poner una cámara en cada baño y controlar si la gente se lava las manos o no. China el día de hoy controla mediante drones que la gente use mascarillas, entre otras tantísimas medidas ya implementadas a nivel tecnológico. Si no lo vimos venir y de un día para el otro cambiamos nuestro modo de vida radicalmente, no veo porque esto no habría de suceder. Pero lo que más me preocupa no son los dispositivos móviles. Quiero decir, que un estado tome medidas (incluso autoritarias) para controlar a su población no me preocupa tanto como que internalicemos el miedo y el castigo como moneda corriente. Una población con miedo a una amenaza invisible es fácil de manipular (a nivel histórico esto lo hemos visto incontables veces). En definitiva, como a Harari, también me preocupan las pequeñas concesiones que podamos ir haciendo con la promesa de estar a salvo.

(Creo que una película que resume bien el tipo de distopia biológica a la que hace referencia Harari es Gattaca).

De alguna forma el estado de emergencia puede irse postergando “una semana más” indefinidamente mientras nos preguntamos “¿ya llegamos?” como el burro de Shrek. Como también un gobierno puede acostumbrarse a neutralizar las manifestaciones multitudinarias de la oposición en nombre de “la salud pública”.

Por el contrario, según Harari, si no nos educamos y tomamos medidas para enfrentar esta amenaza no necesitaremos un garante externo que nos controle. La verdad sea dicha, respecto a este punto creo que Harari peca de cierta candidez. Un porcentaje mínimo de la población puede complicarnos la vida al resto como ocurre en los aeropuertos (donde prácticamente tenemos que hacer un striptease para probar que no somos una amenaza terrorista).

El asunto da para largo, pero para mi gusto el mensaje realmente importante que nos deja Harari es que no hay tiempo para el provincianismo intelectual, debemos enfrentar este problema en términos de cooperación global. Nos toca estar atentos, no es cierto que está todo predeterminado, todavía tenemos opciones.