Covid-19: Ceros y unos

La inteligencia de una persona se mide en la cantidad de incertidumbre que es capaz de soportar.

Immanuel Kant.

Vengo escuchando y leyendo desde hace varias semanas dos tipos de discursos. Están los apocalípiticos que prácticamente aseguran que el SARS2 va a barrer con un buen porcentaje de la población mundial y los conspiranoicos que están convencidos que el coronavirus no es más grave que una gripe común y que el manejo mediático no es otra cosa que un instrumento de ingeniería social orquestado por una élite.  En esta crisis sin precedentes la falsa dicotomía y el pensamiento binario están a la orden del día.

Como comenta mi querida amiga virtual, Alona (no puedo recomendar su blog lo suficiente), sin darnos cuenta estamos en modo supervivencia, por tanto el sistema límbico nos hace interpretar la realidad en términos de blanco y negro. Conviene aceptarlo: Vivir en estado de emergencia no se sabe por cuánto tiempo más y el tsunami de información (y desinformación) respecto a este monotema nos pone los nervios de punta. Es natural y esperable que en estos momentos caminemos por las paredes, que no sepamos qué hacer con nuestro tiempo, nos preocupemos por nuestra salud y la de nuestros allegados, por el rumbo sanitario y político que va a tomar esto, por las repercusiones económicas que tiene o va a tener para cada uno de nosotros. Pero…

Es importante diferenciar entre síntomas y causas. Creo que los artículos “periodísticos” o de opinión catastrofistas y el nivel de fanatismo en las redes son síntomas de una grieta preexistente que surge directamente del miedo. El problema de fondo es cómo lidiar con el miedo. El Covid-19 (que de esto sí no tiene la culpa) es utilizado como un argumento político que justifica nuestros sesgos ideológicos y demás rasgos neuróticos preexistentes. Pero las cosas como son, todo este fanatismo es producto de una falsa seguridad, de una estrategia de supervivencia al trauma que nos está pidiendo a gritos un poco de estabilidad. Si somos honestos con nosotros mismos, seguramente lleguemos a la conclusión que nadie puede decirnos cómo deberiamos salir de esta situación. Psicológicamente hablando, a cada uno le toca encontrar su propio antídoto.

El fanatismo es una sobrecompensación de la duda.

Carl Jung.

Sin embargo, si de algo tengo certeza es que a los homo sapiens (“hombres sabios”, en latín) nos encanta echar la culpa a otras tribus, especialmente cuando las cosas se complican. Si somos un poco más razonables (o utilizando la corteza prefrontal), la lógica es la contraria, el propósito de una discusión o argumento no debería ser “callarle la boca” a nadie, sino progresar. El que sale “ganando” (por escribirlo de alguna manera) es el que evoluciona corriendo a un lado su ego y sacando algo en limpio de las diferencias.

Para esto internet es un arma de doble filo, puede ayudarnos a construir o quemar puentes. Lo que venimos viendo en los portales de noticias y redes sociales confirma que el espacio virtual (que tampoco tiene la culpa) en muchos casos termina convirtiéndose en un medio narcisista donde se da una falsa conversación porque se pierde el miedo a la diferencia y la confrontación. No hay nada más fácil y tentador que atacar a alguien que no miro a los ojos, que no representa una amenaza física, que carece de humanidad, “disparar a objetivo”, pum!, y a otra cosa. Pensar en términos binarios de 0 o 1 genera falsas certezas, pero no nos engañemos:

El enemigo es el miedo.

Pensamos que es el odio;

pero es el miedo.

Mahatma Gandhi.

Por mi parte confieso que no tengo todo claro. Como todos, también tengo miedo. No tengo abuelos vivos, pero sí padres en edad de riesgo y amigas trabajando en el sistema sanitario e interviniendo en primera línea con personas de alta vulnerabilidad. No sé qué va a pasar, qué deberíamos hacer y lamento no tener grandes verdades que vayan a solucionar el problema. Tendré que seguir pensando para actuar de la forma más inteligente posible, esto puede llevar un tiempo…

Mientras tanto me interesa ver cómo ayudar. Ya hice una propuesta, pero se aceptan sugerencias:

Quizás un grado razonable de altruismo y compasión nos pueda servir para darle sentido a estos días de aislamiento.