Coronavirus & Histeria Colectiva

Consideraciones Previas. En este breve artículo no haré ninguna recomendación, son los especialistas en ciencias médicas los que tienen más que nunca —como lo vienen haciendo— que pronunciarse en este momento. Mi trabajo consiste exclusivamente en tratar de entender la psique y la conducta humana. No me siento con la autoridad moral de decirle a nadie lo que tiene que hacer en este momento histórico, que estimo delicado.

Son días confusos. He visto estanterías vacías en el supermercado, las calles de Bilbao están cada vez más deshabitadas, se suspenden actos y reuniones públicas todos los días, los medios no parecen hablar de otra cosa y los mensajes de mis grupos de WhatsApp se han llenado de cadenas y audios monotemáticos. Nadie parece tener claro si se trata de una histeria colectiva, si los medios sobredimensionan para tapar un problema más grande o si el virus recién está empezando. Algunos centros informativos intentan calmar a la población, otros insisten en que la pandemia recién comienza, tampoco faltan las teorías conspiratorias de todo tipo y color. A decir verdad, no soy epidemiólogo y ya no sé qué creer, mucho menos qué va a pasar.

Pero, como psicólogo clínico sólo tengo claro tres cosas:

Uno. Como dice Steven Taylor, «cuando la gente corre desesperada buscando salvavidas tu también lo harás, independientemente que el barco se hunda o no». Lo más probable es que la amenaza más grande en este momento sea el miedo al Coronavirus y no el Covid-19. El desabastecimiento de alimentos e insumos (como mascarillas y guantes) no permite que las personas que realmente necesitan estos productos puedan acceder a ellos. Lo mismo ocurre con la asistencia sanitaria, el pánico generalizado produce miles de consultas evitables y no permite visualizar los casos que sí necesitan ser tratados con urgencia (las complicaciones habituales, sumadas ahora a los nuevos casos de Coronavirus). En otras palabras, al parecer este estado de nerviosismo virulento genera más problemas que la evolución de propia enfermedad.

Dos. Entre tantas elucubraciones, no puedo evitar pensar en La navaja de Ockham: la explicación más sencilla suele ser la más probable. O, como decímos en Uruguay, ni muy muy, ni tan tan. Lo más factible es que esta situación no sea un virus manufacturado para generar una guerra bacteriológica, ni se trate de una completa invención de los medios de comunicación. Quizás alcance con considerar las directivas de la OMS y las de tu país o región, para despúes decidir qué recaudos tomar (si acaso alguno). Esta es una decisión, por lo menos para los países democráticos, estrictamente personal.

Tres. Suponiendo que los peores vaticinios sean ciertos, que estemos en presencia de un virus que va a matar a millones de personas como lo hizo La gripe española de 1918 (lo cual tengo mis serias dudas, ya veremos), incluso así conviene mantener la calma. Una de mis frases preferidas de Lacan [referida a la celotipia] dice algo a los efectos de, “incluso si los motivos de los celos fueran ciertos, y la mujer efectivamente engaña a su marido, la comprobación del hecho no hace la reacción menos patológica”. Entrar en un estado de desesperación es un problema o una patología en sí misma. Precisamente porque es un asunto serio es que debemos mantener la calma. La histeria colectiva nos hace irreflexivos, no nos permite considerar las necesidades de los demás y nos convierte en esclavos de la impulsividad. Esto es lo peor que podemos hacer, ahora más que nunca necesitamos tener la mente clara hasta que este virus pase o la situación se clarifique. La evolución del Covid-19 no depende exclusivamente de los gobiernos, es una responsabilidad individual, que en suma, tendrá repercusiones globales (en este momento, incalculables).

Mientras tanto, pienso aprovechar los próximos diez días de aislamiento voluntario —esto responde a mi sentido personal e intransferible de compromiso cívico, no me interesa contagiarme ni contagiar a nadie— para ponerme al día con diez películas que desde hace tiempo quiero ver.

Espero que esta situación pueda sacar lo mejor de nosotros, creo que tenemos bastante para aprender de todo esto.