Neuroticismo (parte I)

El neuroticismo es un constructo que está bien definido en el Modelo de los cinco factores («Big Five»). Este test mide el nivel de neuroticismo entendido como la tendencia a responder con emociones negativas ante una amenaza, frustración o pérdida. Es esperable que tengamos cierto grado de neuroticismo o inestabilidad mental. ¿Pero qué pasa cuando tenemos un alto grado de neuroticismo? El propósito de este post es plantear las dos caras de la moneda, porque como todo en la vida, el neuroticisimo nos puede sentenciar a cadena perpetua o puede ser una bendición de acuerdo a cómo utilizamos las cartas que nos han tocado.

Dejo aquí, para aquellas personas interesadas en saber su nivel de neuroticismo (y las otras cuatro dimensiones de la personalidad) un link donde pueden hacer el test de los Cinco Factores de forma gratuita.

Para aquellos que sepan o sospechen tener un grado de neuroticismo alto, tengo buenas y malas noticias.

Empecemos con las malas

Woody Allen en Deconstructing Harry (1997)

El neuroticismo se asocia con problemas de salud que incluyen trastornos mentales y físicos e incluso un descenso significativo en la satisfacción laboral y de pareja. Según un artículo de la revista American Psychologist:

De hecho, predice de forma significativa una vida más corta, menos feliz, menos sana y exitosa.

Pero las malas noticias no termina aquí, no… Las personas con un alto grado de neuroticismo tienden a sentir con más frecuencia e intensidad emociones negativas, las cuales intentan suprimir (Aldao, Nolen-Hoeksema, & Schweizer, 2010). Mala idea, porque paradójicamente esto aumenta el sentimiento de malestar  (Campbell-Sills, Barlow, Brown, & Hofmann, 2006). También son menos prosociales y tienden a utilizar mecanismos evitativos para escapar de aquellas instancias grupales que puedan aumentar sus niveles de estrés. 

El neuroticismo se trata de un tipo de temperamento, por tanto se mantiene relativamente estable en el tiempo. La evidencia clínica sugiere que los pacientes con un alto grado inicial de neuroticismo demuestran menos cambios en esta dimensión a lo largo del tiempo (Barlow, 2002). Es decir, en gran medida las cartas están echadas, el nivel de neuroticismo –si bien tiende a reducirse con el paso del tiempo– se mantiene bastante estable. 

Un alto grado de neuroticismo generalmente cobra forma en trastornos mentales consolidados. Lo cierto es que, como señala Ametaj (2015), los «desórdenes emocionales» (como la ansiedad generalizada, depresión, ataque de pánico, etc) que plantea el DSM-V (el principal manual de psiquiatría) divide en categorías sutiles trastornos emocionales exagerando sus diferencias, cuando en realidad la variable neuroticismo es el tronco común de todos estos trastornos. A nivel terapéutico, entender que existe el factor neuroticismo como un leitmotiv en los trastornos emocionales hace un diferencia importante, porque nos permite acercarnos más al problema de fondo.

Sigamos, ahora sí, con las buenas

Los antecedentes del neuroticismo se remontan al temperamento melancólico, propio de los grandes genios, que planteó Hipócrates en el siglo V ac. (escribí hace un poco más de un año un artículo titulado Melancolía, Depresión, Inspiración desarrollando esta idea). Freud dedicó su obra al estudio de la neurosis, seguido por su séquito de psicoanalistas que se mantienen hasta el día de hoy. Desde el psicoanálisis, los impulsos agresivos y sexuales pueden ser sublimados (transformados) en fuerzas creativas que dan lugar a la cultura.

Woody Allen al recibir el Premio Príncipe de Asturias (2002), «Yo no merezco este premio, pero tampoco la diabetes que padezco».

Pero no fue hasta la década del cincuenta que se empezó a medir esta variable en términos ya no de neurosis, sino de neuroticismo. Lo interesante del caso es que los investigadores actuales están demostrando que Hipócrates estaba en lo cierto al entender que el neuroticisimo (temperamente melancólico) bien canalizado da lugar a la genialidad o, por lo menos, al alto desempeño. En términos medibles –de Los Cinco Factores– esto significa que un alto nivel de Neuroticismo per se trae consigo grandes perturbaciones psíquicas, a menos que estas puntuaciones sean acompañadas por un puntaje también alto en Responsabilidad (o “Concienzudo“, dependiendo de la traducción). El factor Responsabilidad mide el autocontrol, la capacidad para organizar, planificar y ejecutar tareas. La conjunción de estos dos factores dan lugar a un neurótico sano de quien no sólo se preocupa, sino que también logra transformar esa preocupación en acción. Nicholas Turiano, doctorado en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Rochester, comenta en un artículo del Huffpost:

Aquellas personas que tienen puntajes altos en Responsabilidad pueden tener ansiedad pero esto no los petrifica mientras rumean acerca de los problemas de su vida. Se ponen en movimiento motivados por aquello que les genera ansiedad.

Dicho de otra forma, si tengo que elegir un cirujano basado en los resultados de Los cinco factores, me interesa que ese médico tenga miedo al fracaso, que sea autocrítico y, de ser posible, que piense obsesivamente en mi caso (todas características propias del neuroticismo) y que además, sea meticuloso en la práctica (puntee alto en Responsabilidad o Escrupulosidad).

Primeras conclusiones

El neuroticismo goza de mala prensa (especialmente de la prensa especializada), pero me resulta interesante saber que, según algunas investigaciones, los adolescentes que presentan un bajo nivel de neuroticisimo (lo cual se clasifica como alto en «estabilidad emocional»), correlacionan con un elevado riesgo de criminalidad en la vida adulta. El sentimiento de culpa y la valoración de riesgos ajenos y propios del neuroticismo responde a un fenómeno evolutivo fundamental para vivir en comunidad. Un psicópata, por ejemplo, es aquella persona que cuando es arrestada muestra arrepentimiento (sabiendo las consecuencias, no volvería a cometer el crimen) pero no culpa.

También sabemos que un factor de riesgo o atenuante del neuroticismo es la extroversión. Esto ocurre porque cuando se tiene un nivel de neuroticismo alto la sensibilidad interpersonal aumenta y la persona tiende a aislarse y volcar sus pensamientos y sentimientos en sí misma (Ametaj, 2015). Woody lo tiene claro desde hace tiempo y nos regaló una famosa e imbatible formula:

O, «El 80% del éxito es simplemente aparecer» («80% of success is just showing up»)

El excentricismo (etim: «alejado del centro») puede ser una virtud. Me pregunto en qué mefistofélica cabeza cabría decirle a Freud, “a ver si te relajas un poco, trata de pensar menos, respiras hondo y vives el momento”, “¡tranquila!, de Beauvoir, que te estas tomando esto del feminismo demasiado a pecho” ó, “tú, Nietzsche, a ver si paras de escribir un rato, moderate, toma un poco de sol y dejas de darle vueltas a esta historia con Lou Andreas-Salomé” (por nombrar sólo a tres neuróticos célebres).

Volviendo al Modelo de los cinco factores, sabemos que bajar el nivel de neuroticismo es poco probable (y en ocasiones poco deseable), pero sí es posible canalizar parte de esas emociones y pensamientos desarrollando la capacidad para planificar y llevar a cabo proyectos (sin perder la profundidad e intensidad neurótica). Es cierto, todos vamos a morir, la vida no tiene sentido (hay que descubrirlo o inventarlo), puede que vivamos con la duda de haber dicho algo inapropiado, nos carcoma la culpa (por asuntos que objetivamente tengan más bien poca o ninguna importancia), nos complique la existencia el miedo a un futuro apocalíptico o que dudemos si nos hemos ido sin cerrar las puertas y ventanas del coche, la llave del gas o la puerta de nuestra casa. Para los neuróticos estas dudas siempre estarán ahí, pero sabemos con bastante seguridad que poner por escrito nuestros pensamientos de forma concisa, hacer una lista de los alimentos que vamos a consumir en la semana, establecer una rutina de ejercicio y llevar una agenda detallada de tareas, permite no sólo ser más productivo, sino también bajar los niveles de ansiedad (es decir, podemos usar la variable responsabilidad como un airbag frente a los cimbronazos del neuroticismo).


Me despido con una de mis escenas favoritas de Sueños de un seductor (1972).

Bibliografía

Ametaj, A., Sauer‐Zavala, S., & Barlow, D. H. (2015). What is Neuroticism, and Can We Treat it?. Emerging trends in the social and behavioral sciences: An interdisciplinary, searchable, and linkable resource, 1-16.

Aldao, A., Nolen-Hoeksema, S., & Schweizer, S. (2010). Emotion-regulation strategies across psychopathology: A meta-analytic review. Clinical psychology review30(2), 217-237.

Barlow, D. H. (2002). Anxiety and its disorders: The nature and treatment of anxiety and panic (2nd ed.). New York, NY: Guilford Press.

Campbell-Sills, L., Barlow, D. H., Brown, T. A., & Hofmann, S. G. (2006). Effects of suppression and acceptance on emotional responses of individuals with anxiety and mood disorders. Behaviour research and therapy44(9), 1251-1263.

Widiger, T. A. (Ed.). (2017). The Oxford handbook of the five factor model. Oxford University Press.